Desde el momento en que una persona nace, empieza a desarrollar una serie de vínculos emocionales con las personas que están a su alrededor. A estos vínculos, los estudios sociales y sobre la infancia le dan el nombre de apego.

Aquellos vínculos que se conocen como apegos tienen un rol muy importante en la formación y el mantenimiento de las relaciones que estas personas van a tener a lo largo de la vida. Durante décadas, los psicólogos y científicos sociales han estudiado los tipos de apego, a fin de entender cómo las primeras experiencias vinculares influyen en la forma de relacionarse a lo largo de la vida. 

“Los psicólogos y científicos sociales han estudiado los tipos de apego, a fin de entender cómo las primeras experiencias vinculares influyen en la forma de relacionarse a lo largo de la vida”. 

¿Cuáles son los tipos de apego?

Por todo lo mencionado con anterioridad, vamos a abordar en este artículo los principales cuatro tipos de apego. Estos han sido identificados por el psicólogo John Bowlby y fueron posteriormente desarrollados por Mary Ainsworth. 

Apego seguro: una base para las relaciones saludables

Comenzamos hablando de lo que se conoce como apego seguro. Este es considerado comúnmente como el tipo de apego ideal, debido a que sienta las bases para relaciones emocionales saludables y estables para las personas.

Hay que tener en cuenta que un apego seguro suele generar en las personas una sensación de confianza y seguridad en las relaciones humanas. Por eso, es importante que el apego seguro esté en los primeros años de vida, lo que se expresa en respuestas consistentes y cariñosas por parte de los cuidadores. 

Cuando hay apego seguro, los individuos crecen confiando en que sus necesidades van a ser entendidas. También aprenden desde pequeños que pueden expresar sus emociones de forma abierta y sin miedo a sufrir rechazo. 

“Este es considerado comúnmente como el tipo de apego ideal, debido a que sienta las bases para relaciones emocionales saludables y estables para las personas”.  

Apego evitativo: independencia 

En segundo lugar, se ha establecido un tipo de apego al que se ha nombrado como evitativo. Este se caracteriza especialmente por una relativa falta de interdependencia en términos emocionales.

Las personas con este tipo de apego tienden a ser más reacias a depender emocionalmente de otros, incluso de sus familiares más cercanos. Muchas veces, esto se vincula con niños que crecieron en entornos en los que sus necesidades emocionales no fueron satisfechas de forma constante, llevando a que dependan más de sí mismos.

Hay que tener en cuenta que, si bien estas personas pueden valorar bien su independencia, también pueden sentir una sensación de soledad y aislamiento con frecuencia, lo cual es perjudicial para su salud mental. 

“Muchas veces, esto se vincula con niños que crecieron en entornos en los que sus necesidades emocionales no fueron satisfechas de forma constante, llevando a que dependan más de sí mismos”. 

Apego ambivalente: necesidad o incertidumbre 

El siguiente tipo de apego al que queremos hacer referencia y que ha sido identificado por el psicólogo es lo que se conoce como apego ambivalente. Este se destaca por una búsqueda constante de seguridad emocional y cercanía, pero con una constante incertidumbre sobre si serán aceptados y amados.

Por lo general, las personas con este tipo de apego han experimentado respuestas inconsistentes por parte de sus cuidadores, durante la infancia. 

Como resultado de esto, pueden desarrollar una necesidad permanente de validación y de afecto. También pueden sentir preocupación y ansiedad constante sobre el estado de sus relaciones. 

“Este se destaca por una búsqueda constante de seguridad emocional y cercanía, pero con una constante incertidumbre sobre si serán aceptados y amados”. 

Apego desorganizado: miedos contradictorios 

Finalmente, el apego desorganizado es considerado como uno de los más complejos para trabajar en la asistencia a personas y en la psicología. Estas personas suelen dar cuenta de comportamientos contradictorios en sus relaciones.

Las personas con apego desorganizado pueden alternar entre la búsqueda de cercanía y la evitación de la intimidad. 

Esto se suele relacionar con experiencias abusivas o traumáticas a lo largo de la infancia. Por eso, es un tipo de apego que refleja la lucha interna entre el deseo de conexión y el miedo a sufrir vulnerabilidad. 

“Las personas con apego desorganizado pueden alternar entre la búsqueda de cercanía y la evitación de la intimidad”. 

Conclusión

Visto lo anterior, el estudio y la comprensión de los tipos de apego brinda una valiosa perspectiva sobre cómo las experiencias tempranas influyen en la forma en que los seres humanos se relacionan con los demás a lo largo de la vida.

Si bien es clave entender el apego, este no es estático y puede ir evolucionando con el tiempo y con las experiencias que se van dando en la vida. De todos modos, comprender las tendencias de apego puede ser el primer paso a trabajar en las terapias para lograr relaciones más gratificantes y saludables. 

Sea que se busque fortalecer las relaciones existentes o que se quiera mejorar la forma de embarcarse en nuevos vínculos, comprender los patrones de apego puede funcionar como una muy buena guía. 

“De todos modos, comprender las tendencias de apego puede ser el primer paso a trabajar en las terapias para lograr relaciones más gratificantes y saludables”.